Las Publicaciones de Patrimoni - PEU

Las publicaciones de Patrimoni-PEU se articulan alrededor de tres ejes principales: la definición y actualización del concepto de patrimonio cultural, su socialización (educación patrimonial e interpretación del patrimonio) y la búsqueda de redes y modelos de intercambio y generación de conocimiento, práctica y experiencia alrededor del patrimonio (las comunidades patrimoniales).

Memòria Viva

Memòria Viva es la revista anual de Patrimoni-PEU y se estructura en tres partes bien diferenciadas: proyectos y experiencias de los Grupos Locales (Comunidades Patrimoniales), invitaciones y colaboraciones de especialistas que participan en nuestras jornadas y actividades y, por último, autores y autoras que presentan sus propuestas a la convocatoria anual de artículos.

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mv07-16. El Aljibe del Alto de Pardanchinos (Andilla). Recuperación de un sistema tradicional de captación y almacenamiento de agua

Escrito por Javier Hidalgo Mora el . Publicado en Memòria viva.

1. Introducción

El municipio de Andilla, situado en la comarca valenciana de La Serranía, está integrado por cuatro núcleos habitados, la capital municipal y tres aldeas (La Pobleta, Artaj y Osset), además de un antiguo núcleo de poblamiento temporero y diversas agrupaciones menores de edificaciones dispersas de la misma naturaleza, conocidas con el nombre de “bodegas”. Hoy la práctica totalidad de las construcciones tradicionales que formaban estas agrupaciones están en ruinas o han sido totalmente transformadas como segundas residencias.

Entre los asentamientos tradicionales de carácter temporero destaca claramente Pardanchinos, una agrupación de cubos, bodegas, almazaras, pajares y viviendas temporales. Su origen se remonta a la segunda mitad del siglo XIX, cuando se combinó la colonización de nuevas tierras en la periferia de la llanura litoral valenciana con la expansión vinícola (Rodrigo 1999: 56). Está situado al sur del término municipal, a unos 640 metros de altitud y presenta una peculiar morfología alargada en sentido norte-sur, sobre un eje principal constituido por el camino de las Cinglas. Aglutina unas 150 construcciones, la práctica totalidad de ella compuestas de planta baja y piso. Desgraciadamente, en los últimos años una gran parte de estas construcciones han sido transformadas sin ningún criterio, con la finalidad de adecuarlas para su uso como almacenes, garajes o incluso segundas residencias, lo que ha desvirtuado el carácter tradicional de este núcleo.

Pardanchinos nunca se llegó a constituir como núcleo estable debido a la proximidad a Villar del Arzobispo y a la inexistencia de cursos hídricos y la consecuente escasez de agua en esta área meridional del municipio, motivo por el que se construyó a principios de siglo XX un gran aljibe para abastecer a personas y animales.

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Núcleo de Pardanchinos y campos de cultivo

2. Estudio tipológico y etnológico

La función de los aljibes era la de almacenar agua de lluvia. Estas construcciones son típicas de zonas propias con escasez de agua y de climas áridos y secos, por eso podemos encontrarlas especialmente en la costa mediterránea (Valencia, Murcia, Almería…). Es por tanto un elemento muy característico del paisaje del interior valenciano y sin duda una de las construcciones tradicionales que muestra y representa la adaptación del habitante de estos territorios al medio hostil. Una lucha constante por conseguir captar y almacenar el agua, elemento indispensable para la vida.

Los aljibes solían ser depósitos subterráneos, simplemente excavados en la roca o construidos con fábrica de mampostería contra el terreno, en los que se impermeabilizaba su cara interna con mortero de cal hidráulica para evitar la pérdida de agua. La planta era rectangular o trapezoidal y solían estar cubiertos con bóveda. Sus dimensiones eran variables: la anchura no solía sobrepasar los 7 metros, ni la longitud los 16 metros. Constaban de varias partes diferenciadas: una balsa para decantar y filtrar el agua captada, un depósito de planta rectangular cubierto generalmente con bóveda de cañón, un brocal para extraer el agua, y normalmente también un abrevadero para el ganado. Este abrevadero suele estar formado por una o varias pilas de piedra o de obra más o menos largas, que se sitúan adosadas junto a la boca de acceso o en el lateral.

A pesar de lo extendido de su uso, con el desarrollo de los medios de transporte y la construcción de modernos depósitos e infraestructuras hidráulicas, los aljibes perdieron su función y fueron abandonados comenzando su degradación, puesto que mantener en condiciones un aljibe, su zona de escorrentía y sus sistemas de captación de agua requiere una limpieza y cuidado periódicos.

El Aljibe del Alto de Pardanchinos, cuya construcción podemos datarla en 1920, fecha que aparece en la inscripción decorativa existente en su frente sur, responde a este tipo de aljibe rural, un aljibe que por su función puede incluirse entre los de carácter agropecuario, situado cerca de un núcleo de población y que abastece a casas y animales. De planta rectangular, constructivamente responde al sistema tradicional de muros de carga de mampostería ejecutados contra el terreno excavado y cubierto con bóveda tabicada de ladrillo macizo de dos roscas, cuyo intradós se refuerza con una serie de arcos fajones de ladrillo macizo. Esta bóveda es un ejemplo excepcional dentro de los existentes en la comarca, pues la práctica totalidad de los aljibes están cubiertos con bóvedas formadas por dovelas de mampuestos aparejados de canto unidos con mortero de cal y ejecutadas con ayuda de cimbras. Esta peculiaridad constructiva hace más valioso si cabe este ejemplo de arquitectura hidráulica.

Debido a sus grandes dimensiones interiores, que alcanzan los 17x4,50 metros en planta, con una capacidad real de almacenamiento de 283.000 litros, existía el reto de la captación de agua suficiente para su llenado. Esta cuestión quedaba resuelta al diversificar los elementos de captación: por un lado se recogía el agua de lluvia procedente de la escorrentía superficial de la ladera (de ahí la ubicación del aljibe), que se captaba a través de una zanja que la conducía a una balsa de decantación que conectaba con el aljibe por su parte posterior (norte); por otro lado, el agua de lluvia que caía sobre las cubiertas de las edificaciones próximas era recogida a través de dos sistemas: mediante un gran canalón colgado de los aleros de los tejados que recogía el agua de algunas viviendas y la dirigía a una arqueta y de allí al interior del aljibe, o mediante un canal en superficie construido al pie de otras viviendas y que cumplía la misma función, conectando de la misma forma con el aljibe.

3. Estado previo a la intervención

Desde que el Aljibe del Alto perdiera su función de abastecimiento de agua y por lo tanto dejara de realizarse un mantenimiento regular del mismo, las estructuras y fábricas originales habían sido objeto de una progresiva degradación agravada por la ejecución en las últimas décadas de varias intervenciones desafortunadas, tanto en el propio aljibe como en su entorno.

El problema más grave se situaba en la bóveda, aunque los arcos se encontraban aparentemente en buen estado, la propia bóveda tabicada se encontraba en un lamentable estado de conservación. La primera rosca, exceptuando las partes situadas junto a los arcos y en el arranque de la bóveda (muros laterales), se había perdido en su práctica totalidad. En cuanto a la segunda rosca, se encontraba aparentemente completa, sin embargo, las diferentes capas de hormigón armado ejecutadas a modo de encamisado en el extradós de la bóveda hacían imposible su recuperación y restauración. Hay que recordar que el encamisado con hormigón armado es una práctica de “refuerzo” absolutamente rechazable en la restauración de bóvedas tabicadas.

Además, nos encontramos con que el intradós de la bóveda del aljibe se había enfoscado con mortero de cemento con la intención de reparar daños y de evitar el desprendimiento de la segunda rosca de la bóveda tabicada, lo que había agravado aún más la patología.

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El Aljibe del Alto antes de la intervención (Fotografías: Carles Grau)

También era muy preocupante la pérdida del revestimiento interior de los muros, cuya principal función es protegerlos del contacto directo y continuo del agua almacenada y evitar la pérdida de ésta. Estos revestimientos necesitan un mantenimiento regular que no se había efectuado en el Aljibe del Alto desde hacía décadas, por lo que se había producido la pérdida generalizada de este revestimiento, especialmente en la zona inferior que permanece en contacto permanente con el agua, lo que provocaba el lavado del mortero de cal de la fábrica de mampostería, la saturación por humedad de los muros y la pérdida continuada de agua a través de ellos.

En cuanto al sistema de captación de agua, éste se encontraba en un estado deplorable. Los canalones para la recogida de agua de los tejados se habían perdido por completo, quedando únicamente algunas piezas de sujeción ancladas a los muros. Al mismo tiempo, la arqueta donde se vertía el agua recogida y desde donde era conducida al aljibe se encontraba en muy mal estado de conservación. Por otro lado, la balsa de decantación y el sistema de recogida de agua por escorrentía de la montaña había desaparecido, aunque suponíamos que de existir estos restos se encontrarían debajo del relleno de tierras que se había realizado décadas atrás en la parte norte del aljibe. La entrada de agua por el frente trasero del aljibe se encontraba anulada completamente al haberse cegado con un tabique de ladrillo.

Las pilas exteriores situadas en la fachada principal del aljibe (sur), donde bebían los animales de labranza, se encontraban transformadas y parcialmente hundidas en una solera de hormigón impropia que se había ejecutado frente al aljibe.

En cuanto a las pilas interiores de piedra, donde se vertía el agua con el cubo, presentaban un pésimo estado de conservación.

El revestimiento exterior de mortero de cal del extradós de la bóveda había desaparecido bajo las toneladas de hormigón que se habían vertido sobre la bóveda de ladrillo, mientras que el enlucido del frente del aljibe estaba muy degradado, cubierto de líquenes y pintadas, además de haberse desprendido partes importantes del mismo que habían dejado a la vista la fábrica de ladrillo del antepecho y las jambas de la boca del aljibe. Además, los elementos decorativos situados en este frente se encontraban en un estado de degradación muy avanzado, presentando pérdida de material, restos de mortero de cemento, etc.

4. Objetivos de la intervención

La Dirección General de Patrimonio Cultural de la Generalitat Valenciana incluye este edificio en el listado de bienes inmuebles de etnología existentes en el municipio de Andilla, adscribiéndolo a la tipología de “Equipamiento técnico colectivo, comunicaciones y obras públicas. Agua”. Sin embargo, este inmueble no cuenta con ninguna protección jurídica específica, lo que lo hacía muy vulnerable y lo abocaba a su desaparición si no se tomaban las medidas oportunas urgentemente.

Consciente de ello, el Ayuntamiento de Andilla planteó la necesidad de redactar un proyecto para la restauración y puesta en valor del Aljibe del Alto en el que se incluía no sólo la recuperación del aljibe, sino también del sistema tradicional de captación de agua y la adecuación y mejora de su entorno inmediato.

El objetivo último de esta intervención, además de conservar, restaurar y valorizar este bien de altísimo valor etnológico y arquitectónico, era crear un recurso didáctico y turístico que contribuyera al desarrollo cultural y económico del municipio y a la recuperación y revitalización de este valioso entorno rural. Esta intervención se inscribe en el marco de una serie de actuaciones que pretende llevar a cabo el Ayuntamiento de Andilla en el núcleo histórico tradicional de Pardanchinos, del que es otro ejemplo la restauración e implementación como museo de sitio de una almazara de sangre tradicional, situada muy próxima al Aljibe del Alto, objeto de otro interesante proyecto.

Para la ejecución del proyecto de restauración y puesta en valor del Aljibe del Alto el Ayuntamiento, además de destinar fondos propios, ha contado con una subvención económica Ruralter-Leader, línea de ayuda a proyectos promovida desde la Conselleria de Presidencia y Agricultura, Pesca, Alimentación y Agua para los territorios rurales valencianos, que se concreta en el apoyo a aquellas iniciativas públicas y privadas nacidas en el medio rural que contribuyan a la revitalización de la sociedad y la economía del mismo, partiendo del esencial principio de la sostenibilidad rural, esto es, hacer el medio rural más atractivo para vivir, trabajar e invertir, primando los intereses de sus habitantes y mediante la valorización de aquello que constituye la esencia de su propia identidad: su paisaje y sus tradiciones.

Esta línea pretende contribuir a que los municipios con mayores problemas de despoblamiento y envejecimiento poblacional de la Comunitat Valenciana consigan una revitalización de la sociedad y de la economía. Estos fondos están financiados en un 62,5% por la Generalitat Valenciana, en un 36,5% por el fondo europeo FEADER y en un 1% por la Administración general del Estado.

Al contar con recursos económicos limitados, la obra se ejecutó a lo largo de dos años en diferentes fases, pero siempre desde un planteamiento integral y atendiendo a criterios de prioridad objetivos. En primer lugar, lo más urgente era actuar sobre la patología del edificio y anular los factores que la provocaban, especialmente en lo concerniente a la bóveda. A continuación se intervino sobre el entorno y los elementos y sistemas relacionados con la captación y extracción del agua, dejando para una última fase las actuaciones de carácter museográfico, que aunque muy importantes desde el punto de vista didáctico y social, no tenían incidencia en aspectos estructurales, constructivos o funcionales que pudieran afectar a la pervivencia del propio bien o de alguno de sus elementos.

5. Criterios de la intervención

La intervención en el patrimonio arquitectónico, y especialmente si se trata de un patrimonio tan sensible como el tradicional, requiere una atención especial. En primer lugar, cualquier actuación debe apoyarse en el conocimiento máximo del bien sobre el que se pretende intervenir a través de estudios históricos, etnológicos, tipológicos, levantamientos gráficos detallados, análisis de materiales y técnicas constructivas, estudios patológicos, etc. Cualquier intervención en un edificio que atesore valores patrimoniales, y el Aljibe del Alto sin duda los tiene, debe ir encaminada a su preservación y valorización, teniendo en cuenta además que el patrimonio tradicional construido forma parte integral del paisaje cultural y de la memoria histórica de las gentes del lugar.

En el momento de plantear la actuación tuvimos muy en cuenta los Principios de Conservación y las Líneas de Acción que se establecen en la Carta del Patrimonio Vernáculo Construido del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios Histórico-Artísticos (ICOMOS), organización internacional no gubernamental que tiene como cometido promover la teoría, la metodología y la tecnología aplicada a la conservación, protección, realce y apreciación de los monumentos, los conjuntos y los sitios histórico-artísticos. En esta Carta se insta a que “cualquier intervención material en una estructura vernácula sea precedida de un completo análisis de su forma y organización, antes de comenzar los trabajos”, a que “las intervenciones contemporáneas en edificios, conjuntos y asentamientos vernáculos respeten sus valores culturales y su carácter tradicional” y respeten “la continuidad de los sistemas tradicionales de construcción, así como de los oficios y técnicas asociados con el patrimonio vernáculo, puesto que son fundamentales como expresión del mismo y esenciales para la restauración de dichas estructuras”. Al mismo tiempo tuvimos en cuenta que “las intervenciones que respondan legítimamente a las demandas del uso contemporáneo deben llevarse a cabo mediante la introducción de técnicas y materiales que mantengan un equilibrio de expresión, apariencia, textura y forma con la estructura original”.

Por otra parte, y desde un punto de vista estrictamente arquitectónico, el criterio general de la intervención partió de la base del intento de recuperación de todos los elementos funcionales, constructivos y estructurales que caracterizaban al aljibe como tipo para que volviera a recuperar su uso y aspecto originales.

En concreto, por lo que se refiere a la bóveda, consideramos que las bóvedas tabicadas que todavía existen en nuestro patrimonio son unas auténticas joyas que hay que conservar como elementos activos que sigan comportándose como sus constructores previeron. No se trata de conservar sólo su forma o la apariencia de obra vista que pueden sugerir, sino que se ha de conservar por encima de todo su comportamiento mecánico como parte irrenunciable de su propia autenticidad. Es decir, la restauración de las bóvedas incluye la conservación de su papel constructivo. Este criterio aplicado a cualquier elemento estructural histórico ha sido el propuesto, recogiendo opiniones de todos los expertos internacionales, en el documento de ICOMOS aprobado en su Congreso de 2003. De este modo, la intervención en elementos degradados o incluso mal concebidos inicialmente, como era el caso del Aljibe del Alto, pasa por su reconstrucción, no debiendo admitirse en ningún caso su sustitución funcional o el refuerzo por encamisado con hormigón armado.

6. Descripción de la intervención

Dado el estado en el que se encontraba la bóveda tabicada del aljibe, tal y como se ha explicado anteriormente, sin posibilidad de restaurar ninguna de las roscas de ladrillo debido al encamisado de hormigón que se había ejecutado sobre la segunda de ellas, la intervención en este elemento pasaba por su reconstrucción íntegra. Ésta se hizo siguiendo el mismo sistema tradicional con el que se construyó inicialmente, utilizando ladrillos manuales similares en tamaño, forma y color a los originales. El extradós de la bóveda se revistió con un mortero de cal para protegerla de los agentes atmosféricos.

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Rafael Mateo, vecino de La Pobleta, indicándonos dónde recordaba que estaba la balsa de decantación (izqda.) que apareció tras la excavación (dcha.)

En cuanto a los muros del aljibe, se sanearon las partes en las que el mortero de agarre de los mampuestos estaba más degradado por la acción del agua, retocando la fábrica afectada con mortero de cal y restaurando el revestimiento que estaba en mal estado eliminándose los parches de mortero de cemento y las pinturas plásticas. Sin duda se trató de un trabajo ingente dada las enormes dimensiones de este aljibe. Una vez restaurados los muros, éstos se revistieron para sellar perfectamente la porosidad y fisuraciones con un mortero flexible sin cloruros ni agentes agresivos, especialmente indicado para impermeabilizar estructuras contra el terreno con presión hidráulica positiva.

Se restauró todo el frente del aljibe, eliminándose las partes sueltas y los enfoscados impropios de mortero de cemento y sustituyéndose por otros de mortero de cal coloreados en masa con la adición de tierras naturales y áridos locales, para garantizar una mejor integración en el conjunto. Al mismo tiempo, se restauraron los elementos decorativos del frente del aljibe, conservándose y consolidándose las partes originales y completando las lagunas, restituyendo la geometría original.

Se eliminó la solera de hormigón que se había ejecutado junto al aljibe y que había sepultado parte de los abrevaderos originales, siendo sustituida por tierra compactada más respetuosa con el bien y más acorde al entorno rural en que nos encontramos.

En la parte posterior del aljibe se realizó una cuidadosa excavación en la que salieron a la luz los restos de una balsa de decantación y un canal que estaban totalmente enterrados. Estos elementos fueron restaurados y puestos de nuevo en uso.

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Aljibe en pleno funcionamiento tras la intervención

Del mismo modo, se recuperó el sistema de captación de agua de los faldones de los tejados mediante un canalón colgado de zinc, que conduce el agua limpia de lluvia hasta el aljibe.

El tercer sistema de captación de agua, un canal superficial de recogida de agua de los faldones de los tejados, al presentar un buen estado general sólo se requirió su limpieza y la realización de alguna reparación puntual.

Se remodeló la arqueta de recogida y decantación de agua de los tejados (canalón y canal), sustituyéndose la canalización de PVC que discurría prácticamente a nivel superficial por otra enterrada que acomete al aljibe a través de una gárgola de acero pintado en Oxirón marrón de diseño contemporáneo, que se integra a la perfección.

También se restauró el sistema de extracción de agua formado por las pilas interiores, los abrevaderos, el aliviadero y el sistema de polea y cubo. Estos elementos forman parte de la historia del aljibe como tipo arquitectónico y de los sistemas tradicionales del uso del agua, por lo que tienen un gran valor etnológico. Se restauraron las pilas interiores en las que se vertía el agua con el cubo y que comunicaban con sendos abrevaderos exteriores, devolviéndoles su aspecto y materialidad original, para que pudieran cumplir de nuevo la función para la cual fueron concebidas.

Se eliminó la pila exterior impropia, de reciente construcción, restaurándose una de las dos originales que aún se conservaba y reconstruyendo la otra por analogía, utilizando el mismo sistema constructivo tradicional mediante fábrica de ladrillo manual. La grifería impropia fue sustituida por caños de acero más respetuosos con el bien patrimonial.

Además de intervenir sobre el propio edificio era fundamental actuar sobre el entorno inmediato del bien, mejorando su percepción exterior mediante una adecuada pavimentación, la eliminación de rellenos de tierras y escombros, etc. Se ha intentado respetar su configuración y carácter tradicional, recuperando el pavimento de tierra, eliminando los pavimentos de hormigón impropios, e integrando material y cromáticamente las instalaciones y registros.

Tras la recuperación estructural, constructiva y tipológica del edificio, se ha procedido a su habilitación como recurso didáctico de carácter histórico, arquitectónico y etnológico, cuyo objetivo es hacer comprensible este bien patrimonial al ciudadano, constructiva y tipológicamente, y dar a conocer su evolución y su importancia social a lo largo de la historia. Para ello se ha colocado un panel explicativo ubicado junto al mismo en el que se explican de forma gráfica y escrita las diferentes partes del aljibe y su funcionamiento, además de contextualizar histórica y constructivamente el edificio.

7. Conclusiones

La restauración del Aljibe del Alto de Pardanchinos ha supuesto no sólo la recuperación de un elemento característico, propio e inseparable del paisaje cultural de Andilla, sino la reutilización de una infraestructura hidráulica con el mismo uso para el que fue construido y la implementación de un recurso cultural, didáctico y turístico muy importante para el desarrollo local. Sirva como ejemplo que hoy este aljibe forma parte de la visita guiada que el Ayuntamiento de Andilla realiza, a través de su servicio de turismo, por su término municipal y los diferentes núcleos urbanos para conocer el patrimonio cultural andillano y sus recursos medioambientales.

Para hacer viable la reutilización de esta antigua construcción hidráulica se ha mantenido su autenticidad, buscando la compatibilidad y coherencia material, constructiva y estructural pero sin olvidar la incorporación de nuevas soluciones que faciliten su adaptación a las necesidades actuales. En este sentido, el aljibe incorpora una sencilla instalación de fontanería que pasa prácticamente desapercibida, pero que permitiría, en el caso de que el moderno depósito situado muy próximo se quedara sin agua, alimentar una fuente cercana cuya agua es utilizada por los agricultores de la zona para sus labores agrarias.

La arquitectura tradicional es parte de la historia, del paisaje y de la memoria de nuestros pueblos y símbolo de su lucha por adaptarse a las condiciones naturales del territorio. Y hoy es además un recurso económicamente sostenible y de desarrollo para el futuro. Por ello debemos estudiar, preservar y recuperar este rico e importante patrimonio para que sea conocido y valorado por las generaciones futuras.

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El Aljibe del Alto después de la intervención

8. Bibliografía

ALCAIDE, J.L. y otros (2011): Estudio de la Arquitectura del agua y de la arquitectura rural en Alcublas. Estudio y evaluación del paraje natural de La Solana – Barranco Lucía. Patrimonio rural y patrimonio cultural, Ayuntamiento de Alcublas, Valencia.
HERMOSILLA, J. y otros (2009): Los regadíos históricos del Turia Medio: La Serranía y el Camp de Túria, Dirección General de Patrimonio Cultural Valenciano, Conselleria de Cultura, Educació i Esport, Generalitat Valenciana – Departament de geografia, Universitat de València, Valencia.
RODRIGO, C. (1999): Geografía de Andilla, Ayuntamiento de Andilla, Valencia.
RODRIGO, C. (2000): La Serranía: análisis geográfico comarcal, Centro de Estudios La Serranía, Valencia.
TRUÑÓ, Á. (2004): Construcción de bóvedas tabicadas, Instituto Juan de Herrera, Madrid.
VEGAS, F. y C. MILETO (2011): Aprendiendo a restaurar. Un manual de restauración de la arquitectura tradicional de la Comunidad Valenciana, Colegio Oficial de Arquitectos de la Comunidad Valenciana, Valencia.
ZARAGOZÁ, A. y otros (2012): Construyendo bóvedas tabicadas, Universidad Politécnica de Valencia, Valencia.

Javier Hidalgo Mora

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