Descubriendo tesoros escondidos: La Torrecilla (Altura)

Escrito por Sixto D. Lozano Esteban el . Publicado en Notícies

¿Alguno de ustedes se ha preguntado que existe al otro lado de los montes del Santuario de la Cueva Santa de Altura? Deberían. Para empezar la cima de Montmayor, la más alta del término municipal, el lugar donde podríamos decir que se encontraría el hipotético límite entre las sierras de Javalambre y Calderona. Y tras este monte, a unos 5 km de la Cueva Santa, está La Torrecilla, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes y desconocidos del Alto Palancia, donde se asentarían algunos de los primeros pobladores de la comarca.

Foto La Torrecilla

La Torrecilla está ubicada dentro de la zona que fue declarada en 2006 Paraje Natural Municipal, La Torrecilla - Puntal de Navarrete. La diversidad de estratos aflorantes de carácter mesozoico determina un paisaje cárstico de gran espectacularidad, caracterizado por serpenteantes barrancos, como la espectacular umbría del barranco de la Torrecilla, y elevadas crestas, abrigos y cuevas naturales. Los primeros pobladores íberos empezaron a cambiar este paisaje, campos de cereales aparecieron entre zonas boscosas, rebaños de cabras empezaron a deforestar el sotobosque y se abancalaron las laderas. En estos bancales durante miles de años crecieron vides, olivos y almendros.

El paraje acoge un interesante yacimiento de origen ibérico en lo alto del Cerro de la Torrecilla. Se trata de un poblado cuyos restos corresponden a una construcción defensiva y de control, destinada a la protección y vigilancia del cruce de caminos y de las numerosas fuentes que afloran a su pie. Se aprecian igualmente restos de murallas en las laderas y un canalillo excavado en la roca que llega hasta el poblado desde una pequeña presa levantada en el barranco adyacente. Además el paraje ha contemplado el tránsito trashumante de ganado entre el litoral y el interior montañoso siendo punto de confluencia de varias vías pecuarias que lo atraviesan, la Vereda de Aliagas Royas, la Vereda de Montmayor y la Cañada Real de Benabal. Las construcciones de piedra seca utilizadas por pastores y carboneros, son testigos de la explotación pasada de los bosques de la zona formados mayormente por carrascas, sabinas y pinos.

Los cultivos de la zona fueron abandonados y un bosque de pinos laricios, pinos carrascos, carrascas, sabinares albares y enebros de la miera fueron ocupando el relieve, las vías pecuarias sufrieron el mismo abandono y son ahora recorridas por cicloturistas y senderistas, pasa por allí el sendero de gran recorrido GR-10.

Cuando vuelvan por la Cueva Santa adéntrense a descubrir los tesoros que hay en los montes que la rodean, no se los pueden perder.

Sixto D. Lozano Esteban

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