Conexiones y vínculos entre personas. Una definición colaborativa de patrimonio cultural

Escrito por Projecte Patrimoni - IES Cueva Santa (Segorbe) el . Publicado en Notícies

Este primer semestre de 2017 estamos realizando el curso “El patrimonio cultural del Alto Palancia como recurso”. En la primera sesión, realizada en Sot de Ferrer, tuvo lugar el microtaller “Hacia una definición consensuada de patrimonio cultural” que pretende aproximar a los participantes a la definición de patrimonio a partir de toda una serie de preguntas planteadas que tratan tanto su clasificación, valor, importancia, estado o problemáticas para, entre todos, aproximarnos a una definición.

Aquí os dejamos la definición de patrimonio cultural que surgió en Sot de Ferrer:

Conexiones y vínculos entre personas.

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Nuestro patrimonio es importante porque son nuestros orígenes, los cuales debemos conocer, mantener y transmitir. Es nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro.

El patrimonio cultural nos define como personas. Nos identifica como seres humanos. Explica por qué somos de una manera y no de otra. Nos sirve para construir nuestra forma de actuar y nos hace sentir que pertenecemos a algún lugar. El patrimonio es nuestra herencia y tiene un fuerte valor histórico que asociamos a nuestro valor propio y al de nuestro entorno.

Nuestro patrimonio cultural está formado, entre otros muchos ejemplos, por nuestros edificios y construcciones, costumbres y tradiciones, música, bailes, tradición oral, documentos gráficos y sonoros, gastronomía, utensilios, oficios y herramientas, indumentaria, lenguas, dialectos, religión y ritos, industria, relaciones comerciales y económicas, deporte y vínculos con otros pueblos.

Conocer nuestro patrimonio nos permite conocer nuestra identidad: nos da confianza y seguridad al sentir que pertenecemos a un grupo, seguros de cómo somos, de tener una lengua propia, de relacionarnos con la gente. El patrimonio nos conecta con el pasado, nos explica qué sentían, cómo vivían y qué necesidades tenían en otras épocas gente como nosotros o muy diferentes a nosotros. Nos permite situarnos en el contexto de la época para tratar de entender la motivación de las acciones que realizaban en la antigüedad.

El patrimonio son recuerdos, emociones y aprendizaje de nuevos conocimientos. Nos aporta empatía, felicidad, gozo y a la vez, tristeza, nostalgia e incluso malestar al ver en ocasiones la actitud pasiva frente a la dejadez o abandono.

A partir de nuestra experiencia, detectamos toda una serie de elementos que lo ponen en peligro: el deterioro, el abandono, el olvido y la desmemoria, no valorar lo que tenemos, el vandalismo, el expolio o la falta de implicación que hacen que dejemos para otros nuestra responsabilidad. Observamos también un sobreconservadurismo que en ocasiones nos impide tener una visión más amplia del papel y valor del patrimonio, una mala gestión y políticas inadecuadas que se suman a una excesiva burocracia y que nos impide en ocasiones aproximarnos al patrimonio. Y también una excesiva simplificación del concepto de patrimonio a aquellos elementos más significativos, monumentales o religiosos dejando de lado y sin protección a otros muchos bienes patrimoniales. En todos estos casos, queda patente la falta de concienciación para que todos conozcamos y entendamos la importancia, complejidad y valor del patrimonio cultural.

Todos somos responsables de nuestro patrimonio y es clave saber y meditar sobre qué queremos hacer con él. Nuestra tarea es concienciar y promover sobre el patrimonio cercano, además de exigir a quienes tienen el poder la actuación sobre el mismo de manera correcta. Para ello, proponemos una visión más global e integradora del patrimonio en la que se identifiquen los distintos recursos patrimoniales y se enlace su puesta en valor y aprovechamiento con fines sociales, culturales y económicos. Por ejemplo, proponiendo “rutas patrimoniales” en las que se integre el patrimonio más significativo de cada territorio con otros elementos singulares y característicos como la gastronomía, las tradiciones y costumbres y el patrimonio natural.

La próxima sesión del curso “El patrimonio cultural del Alto Palancia como recurso” será el próximo 25 de febrero en Viver. Este curso tiene una duración de 20 horas repartidas en sesiones mensuales de 4 horas de duración en las que se visitarán las poblaciones de Sot de Ferrer, Viver, Altura y Jérica para conocer sus proyectos culturales sobre patrimonio cultural.

Información relacionada: Empezamos el año con la formación “El patrimonio del Alto Palancia como recurso” en el IES Cueva Santa de Segorbe

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